VALLES CALCHAQUÍES

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Esta región, forjada por la historia preincaica y colonial, promete un recorrido inolvidable por sus más de 500 kilómetros de montañas coloridas y paisajes diversos. Bodegas, sitios arqueológicos y museos son algunas de las atracciones que ofrecen los Valles Calchaquíes. Además, desde el 13 al 16 se desarrollará la Semana del Torrontés 2017.

 

A 2.000 metros de altura, los valles poseen una fantástica geografía tallada por el viento y el sol, coloridos secadores de pimientos, iglesias, sitios arqueológicos, museos, atractivos naturales y bodegas con emblemáticos vinos inspiradores de grandes poetas y leyendas vallistas, resguardadas por la cordialidad de su gente bajo el cielo azul calchaquí.

 

La propuesta es hacer una especie de triangulación entre Salta capital, Cachi y Cafayate. Entonces habrá que tomar la ruta 68, pero ahí nomás a unos 15 km los Cerrillos, en el valle de Lerma, un pueblo de casas bajas . Ahí la beldad de la zona vallista, una cuesta que obligará a esta atentos al camino y al paisaje, son unos 20 kilómetros de recorrido hasta la 40, y habrá que tomarla mientras zigzaguea hasta el mirador de la Piedra del Molino, a 3.340 metros de altura.

 

Allí es el Parque Nacional Los Cardones y la inmensidad se hace lugar, pero de estos gigantes de espinas (que recién bien adultos dan sus flores por vez primera y que son resguardados para que no se abuse de corte para artesanías), sólo se usan los secos y ya caídos, e inspiran al viajero. Seguramente hará más de una parada, y se acercará a uno de estos cardones para sacarse una foto y dimensionar el tamaño.

 

Cerca se encuentra Cachi, que se reconoce desde más lejos por el Nevado de Cachi que lo custodia. Ahí nomás Payogasta, sitio en el que se halla el viñedo más alto del mundo, a 3.700 metros sobre el nivel del mar. Más fotos y además de vides encontrará los campos de ajíes que, según la época del año, lucen verdes o rojo sangre, y en el verano el secado de estos para la elaboración del famoso pimentón para las empanadas, es un espectáculo en sí mismo.

 

En Cachi está obligado a degustar sus mentadas empanadas, mientras las guitarras no dejen de tocar, pero también su bella iglesia con el altar de cardón y ese entramado de calles tan sencillo que en un abrir y cerrar de ojos se ve entero. Para los que quieren saber más sobre el pasado de estas tierras el Museo Antropológico. Algo más en excursión puede ir hasta los sitios arqueológicos La Paya y Las Pailas. Vale cada tramo ya que las plantas curativas, las costumbres de los locales y hasta los misterios y leyendas de las rocas, se dan lugar.

 

En el derrotero de poblaciones escondidas de los Valles, se encuentra Seclantás, por la Ruta 40, “capital del poncho salteño”. Luego Molinos y más allá Angastaco, con su espectacular Quebrada de las Flechas, donde el viento, la lluvia y los siglos hicieron esta creación natural que fascina.

 

La ruta sigue su curso y los paisajes entre cerros y pequeños blancos deja ver las usanzas locales. Tras San Carlos, aparece Cafayate, la reina del Torrontés. Allí, además de recorrer cada cuadra plagada de artesanías y muy buena gastronomía acompañando los excelsos vinos, hay que realizar la experiencia del Museo de la Vid y el Vino; se disfruta y se aprende en cada sala. Las bodegas ofrecen visitas y degustaciones, y lógicamente no hay que perdérselas.

 

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