Delia Cancela y Mercedes Azpilicueta

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 Las dos nuevas exposiciones se realizarán en el museo Moderno y serán inauguradas el sábado 24 de noviembre a las 11:30.

 En la sala de planta baja se expondrá Delia Cancela: Reina de corazones, 1962-2018 y en segundo piso Mercedes Azpilicueta: Cuerpos Pájaros.

Delia Cancela: Reina de corazones 1962-2018

Audaz y romántica, la obra de Delia Cancela tiene la impronta de una artista juvenil. Esta exposición antológica considera especialmente la condición más particular de su trabajo: el desplazamiento de intereses y prácticas propios de las artes visuales hacia territorios que alguna vez no les fueron cercanos, como el diseño y la moda.

Delia Cancela en su taller 1966

Delia es parte de la generación de artistas de los años sesenta vinculados al Instituto Di Tella, aquel epicentro de la vanguardia del arte argentino contemporáneo. Desde entonces, la idea del arte que expresa y materializa en su trabajo es expansiva.


Esta exposición antológica considera especialmente la condición más particular de su trabajo: el desplazamiento de intereses y prácticas propios de las artes visuales hacia territorios que alguna vez no les fueron cercanos, como el diseño y la moda.

 

Mercedes Azpilicueta: Cuerpos Pájaros

  Azpilicueta investiga el sentido menos visible de la expresión, ese lugar donde la palabra es desbordada por los recursos propios de la voz y del habla: el tono, la gestualidad y la respiración.

 La instalación Cuerpos pájaros (2018), que da título a la muestra, es una obra filmada en las calles de Buenos Aires y producida especialmente para esta exposición. A través de una colección de imágenes, la artista se pregunta cómo es un cuerpo colectivo, formado por muchas partes, diverso y desmitificado, que no está sujeto a la normatividad.

En esta exposición se reúnen piezas sonoras y videoinstalaciones en las que trabaja con la afectividad que circula por medio del lenguaje, pero también sobre el control y la violencia ejercidos a través del él.

La artista se interesa por la parte viva y cambiante del habla, aquello que refleja las maneras personales y locales de expresión.

En sus obras, Azpilicueta interpreta momentos de encuentro y desencuentro con los otros en el lenguaje oral cotidiano.

Compone monólogos en los que se apropia de voces ajenas la de una azafata autoritaria, la de un rematador de obras de arte o transforma su voz en un territorio para reconstruir el paisaje sonoro de una ciudad.

Azpilicueta investiga el cuerpo como una caja de resonancia entre lo personal y lo social, un enfoque que en los últimos años la llevó a interesarse por el conocimiento intuitivo y el deseo femenino como fuentes de creación artística.

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