Más favores a empresas low cost

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Con la idea de ofrecer pasajes baratos con anticipación y subirlos para los que compran a último momento, el Ministerio de Transporte eliminó la prohibición de vender boletos a cualquier precio. Hasta ahora debían respetar un piso mínimo para evitar la competencia desleal con Aerolíneas Argentinas. Ahora las empresas low cost no tendrán límites para iniciar una guerra de precios en el mercado.

 

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, anunció ayer que a partir del 15 de agosto se eliminará la banda de precios sostén que se utiliza para proteger la actividad de un sector estratégico.

 

“Se eliminará la tarifa mínima de referencia para los pasajes ida y vuelta que se compren con 30 días de anticipación en vuelos de cabotaje, lo que permitirá a las empresas ofrecer pasajes más baratos”, confirmó el funcionario en un comunicado oficial.

 

La eliminación de ese piso es un pedido que desde el inicio elevó al Gobierno la firma low cost Flybondi, aunque los problemas operacionales de la compañía habían diluido el reclamo. La medida se conoce mientras el equipo económico analiza la posibilidad de aplicar un dólar turístico, más alto que el oficial, que va a encarecer los viajes al exterior y la compra de paquetes.

 

Pero la intención de compensar el impacto en los vuelos de cabotaje y estimular el turismo interno elimina la única protección que queda para evitar un perjuicio mayor para Aerolíneas Argentinas y Austral.

 

El Gobierno encaró una política de cielos abiertos y flexibilización de las condiciones laborales en el sector aeronáutico, con el objetivo de que arriben compañías extranjeras al segmento de bajo costo (low cost) a competir en precios. Esta estrategia complica la situación de la línea de bandera, cuya estructura de costos y oferta de servicios difiere con las de este tipo de empresas.

 

Nueve de cada diez rutas que Transporte les otorgó al primer puñado de firmas low cost coinciden con rutas y frecuencias internacionales y de cabotaje que operan actualmente Aerolíneas y Austral. Para intentar compensar parte del daño que provoca esa “competencia predatoria”, como habían sugerido la entonces titular de Aerolíneas, Isela Costantini, y los gremios del sector aeronáutico, se mantuvo la tarifa mínima a pasajes aéreos para vuelos de cabotaje.

 

En condiciones excepcionales, sólo podían bajar hasta un 20 por ciento ese piso. El tope máximo fue eliminado. Esto implica que la oferta para el público será en un primer momento hasta que se monopolice el negocio y los valores pueden llegar a ubicarse por encima incluso de los actuales.

 

El impacto parece limitado además en un contexto de pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el aumento de los costos vía devaluación, principalmente por la escalada en el precio del combustible. De hecho, el gobierno de “Cambiemos” avanza con el objetivo de duplicar la cantidad de pasajeros volando dentro del país a través de las medidas impulsadas en el marco de la Revolución de los Aviones”.

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