Emergencia cultural porteña: cierran teatros y centros

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En la Ciudad de Buenos Aires, producto de la cuarentena, ya cerraron cinco teatros y centros culturales. Se trata de Espacio 33, Casa Indómita, Cultural Freire, Ambigú y La Gran Jaime. Asimismo, Espacio Oeste lucha por sobrevivir.

Desde Espacio 33, Macarena Trigo, una de las creadoras contó a BAE Negocios: “Nadie que tenga un teatro tan chiquito consigue sacar un sueldo para sus empleados. Imposible pagar casi $50.000 gastos mensuales cerrados. En diciembre festejamos que pudimos sobrevivir a los últimos cuatro años, toda nuestra historia estuvo atravesada por la falta de políticas culturales que nos apoyasen. Durante dos años, hicimos espectáculos a la gorra para que no dejaran de venir. Estamos triste, por haber tenido que cerrar por esta situación insolita e inesperada, es un duelo extraño. Desarmamos sin podernos ver, ni abrazarnos”.

El Cultural Freire el 30 de mayo anunció a través de las redes sociales que “la crisis que nos afecta se ha llevado por delante a muchos, nosotros hemos podido resistir en absoluta soledad y silencio hasta hoy. Sabemos y entendemos que la cultura no es prioridad para quienes pueden auxiliar, también que no somos los únicos ni los primeros, pero ha llegado un momento en que no es posible seguir acumulando pérdidas y nos vemos obligados a cerrar con todo lo que eso conlleva, principalmente para nuestros colaboradores, pero también para nuestros clientes, artistas, músicos, técnicos, proveedores, etc…”.

Ambigu también cerró, ubicado en Perón casi Callao, era un teatro independiente, un bar y un centro cultural. Camila Hoyo Veigas y su familia, crearon este espacio hace seis años, cerraron y aún deben tres meses de alquiler. “Hacíamos obras de teatro, talleres, varieté, de todo. Estamos tristes porque Ambigu fue como una trinchera del transfeminismo en la Capital. Contenía y albergaba sujetos sociales que siempre están al margen de la cultura hegémonica. No recibimos ninguna ayuda, nos exigían demasiados papeles y éramos una cooperativa. En seis años, sólo nos dieron un subsidio de Proteatro. Veníamos arrastrando una crisis muy grande, desde 2015 fue muy difícil cubrir los costos de alquiler y servicios. Con el Covid no pudimos seguir acumulando deuda, al no poder abrir ni vender nada, tuvimos que rescindir el contrato. Ya veníamos enfermes y el covid termino de aniquilarnos”.

Casa Indómita es un espacio cultural del barrio de Balvanera que abrió en diciembre de 2019, creado por Rocío Bertinat y Agustín Real y que cerró hace pocos días. Ofrecía clases de teatro y danzas y este año, pensaba comenzar a funcionar como teatro, pero no pudo. Bertinat contó a BAE Negocios: “Pusimos todos nuestros ahorros, pero nos agarró la cuarentena. La mayoría de los subsidios piden un año de antigüedad, así que no pudimos aplicar a ninguna línea de emergencia, salvo al Fondo Metropolitano de las Artes de Ciudad, que ni nos respondió. Nos reacomodaremos, cuando la pandemia pase y la situación económica y social nos permita ponernos de pie de nuevo”. Nunca lograron una rebaja en el alquiler, pagaron abril, la mitad de mayo y nada de junio ni julio. Ahora negocian para tratar de no quedar con deudas.

El Centro Cultural La Gran Jaime de Aráoz 832, es otro de los que no pudo resistir. En su espacio había toda clases de talleres y tocaban bandas y solistas. Contaban con una barra y un menú variado. Tuvieron que rematar todo, hicieron circular un PDF de 15 páginas donde se desprendían del sonido, los vasos, la barra, el horno, las luces, la heladera, los cubiertos, las sillas, hasta los matafuegos.

Otro espacio que trata de reabrir sus puertas es Espacio Oeste, Graciela Camino, una de sus fundadoras contó a BAE Negocios: “No queremos cerrar, sino encontrar un modelo de funcionamiento colectivo. Son muchas las salas que alquilan, sería buenísimo unificar esfuerzos y pensar el futuro como iniciativa comunitaria. Una usina que contenga varias salas que hoy están en situaciones límites por sus alquileres y mantenimiento, unida a la falta de actividad y apoyo que nunca llega a tiempo”.

Ana Laura López es integrante de Escena, una organización que reúne 45 espacios culturales del circuito independiente que promedian los 50 espectadores. “El 80% alquilan y están en una situación de fragilidad muy grande. Cuatro meses de parate hicieron que muchos tengan que cerrar y no sabemos cuántos más cerrarán. Necesitamos urgentes políticas de largo plazo para sostener la actividad y no perder más puestos de trabajo”.

Desde ARTEI, que agrupa a 110 salas del circuito independiente, Liliana Weimer señaló: “El 30% de nuestras salas están en la cuerda floja. No sabemos cuando podremos reabrir y nos costará mucho cumplir con los protocolos en espacios reducidos. Va a ser muy difícil llevar público y tener alumnos presenciales. Necesitamos rebajas en las tarifas y subsidios, porque muchos acumularon deudas”.

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