Recordemos a Kosteki y Santillán: balas de plomo, imágenes que dan miedo

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El 26 de junio del 2002, bajo el gobierno del presidente Eduardo Duhalde, y de Felipe Solá como gobernador bonaerense, distintas organizaciones se movilizaron en reclamo de aumentos salariales, subsidios para desocupados y alimentos para comedores. 

Sin embargo, un operativo en la estación Avellaneda terminó en una brutal represión en la que asesinaron a los dos militantes. Los ex policías de la bonaerense Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta, permanecen detenidos con régimen de cadena perpetua. Los responsables políticos, impunes.

Los asesinatos tienen su correlato: fueron a los seis meses del 19 y 20 de diciembre, cuando Fernando De La Rúa huyó en helicóptero de la Casa Rosada, dejando una desocupación del 22,5% y cierres de fábricas. Luego llegó Duhalde con la megadevaluación y más ajuste. En distintos puntos del país, los trabajadores desocupados exigían trabajo digno y genuino.

Los jóvenes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki firmaban parte de una agrupación de desocupados centrados en zona sur del gran Buenos Aires, bajo la “MTD Aníbal Verón”. El nombre elegido fue en homenaje a un obrero asesinado por un efectivo de la Policía provincial sobre la Ruta Nacional 34 en Gral. Mosconi.

En un contexto donde todos las agrupaciones habían acordado cortar los accesos a Capital Federal como una gran manifestación, desde Casa Rosada habían advertido: “los intentos de aislar a la Capital no pueden pasar más, tenemos que ir poniendo orden” y le dieron rienda suelta a la policía para que todo termine en el fatídico desenlace.

Las imágenes hablan por sí solas. A Maxi lo hirieron en el pecho y Darío fue a socorrerlo mientras la policía lo cercó y recibió un disparo por la espalda. Paralelamente, hirieron a 30 personas con balas de plomo y arrestaron a otros 150. A Maxi y a Darío mientras tanto los arrastraban de un lado a otro.

Desde el Ejecutivo primero desestimaron el episodio y aseguraron que “los piqueteros se mataron entre ellos”. Sin embargo, no pudieron ir más lejos porque los periodistas gráficos Sergio Kovalevsky y Pepe Mateos y un camarógrafo de Canal 7 registraron los hechos de la masacre.

Kosteki y Santillan dejaron en evidencia un poder oscuro que pone la piel de gallina cuando se ven las imágenes. Ellos muertos. La policía con una actitud reconfortante al lado de los cuerpos esperando que los premien con un ascenso. A 18 años de la masacre, no se olvida, no se perdona. Darío y Maxi presentes. Ahora y siempre.

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