El presidente asoció al momento económico con el clima: “Estamos pasando una tormenta”

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El Presidente viajó con su esposa y parte del gabinete a Tucumán a un acotado acto en la Casa Histórica. Durante el discurso, reconoció que su gestión atraviesa una “tormenta” por varias circunstancias, incluyendo errores propios.

 

Mauricio Macri decidió asistir al acto de conmmemoracion de la “Patria” en Tucumán donde fue recibido por el gobernador Juan Manzur en el aeropuerto. Juntos fueron hasta la Casa Histórica, donde Macri firmó el libro de visitantes en la Sala de Jura. Luego, en el patio cantaron el Himno y Macri dio su discurso por el Día de la Independencia, en esta oportunidad exento de halagos al rey de España.

 

Bien lejos de las movilizaciones de Buenos Aires, donde suspendió el desfile militar, el presidente reconoció que la Argentina vive un momento económico complejo, al que asoció a un fenómeno climático: “Estamos pasando una tormenta, fruto de muchas circunstancias, entre ellas hay temas de nuestra propia gestión”.

 

A su vez, Macri reclamó a los opositores que dejen “los oportunismos y demagogias” y convocó a los gobernadores “a colaborar desde su lugar para que tengamos un presupuesto del año que viene ordenado”.  A la oposición Macri le reclamó “ponernos a trabajar juntos, hombro con hombro, para que el país pueda salir de una vez por todas de esa historia de crisis recurrentes que nos lastimaron durante 70 años”.

 

Discurso 9 de julio

Macri reconoció la situación económica, aunque dio pocos detalles sobre sus causas y cómo piensa afrontarla: “Estamos pasando una tormenta, fruto de muchas circunstancias, entre ellas, la de los mercados externos y las políticas tomadas por los gobiernos anteriores”.

 

Tampoco se planteó cambios en las políticas que, según ahora reconoce, lo llevaron a este lugar. Por el contrario, el presidente dijo: “Pueden variar los factores, como varia el clima en la navegación, pero el rumbo del barco está claro y sigue siendo el mismo”.

 

“Reparar los daños no puede ser la razón de un Gobierno”, aseguró Macri. Les pidió a los empresarios que “aporten más” y les dijo que no cambiarán “las reglas del juego incluso en las tormentas”, una señal en dirección a que no habrá medidas que controlen los aumentos de precios, la flotación del dolar, o limiten la baja de las retenciones a la soja, por dar tres ejemplos.

 

En cuanto a la lluvia de inversiones como habían prometido, insistió “sepan que ya no hay un Estado que aplasta y pone trabas”. En tanto, advirtió que para terminar con el déficit fiscal indicó que es necesario el acuerdo con el FMI como única variable para salir de la situación económica actual.

 

A diferencia del 25 de mayo, Macri no asistió al Tedeum, en un momento en que la Iglesia está manifestando su enojo con el oficialismo por el avance de la ley de aborto legal en el Congreso, pero también por la situación de la pobreza en la Argentina. En su lugar, asistió la vicepresidenta Gabriela Michetti, a la que ningún obispo le puede reprochar que no esté haciendo todo lo posible porque la ley no salga. La vicepresidenta incluso aseguró que no permitiría los abortos en casos de violación, como está legislado desde 1921.

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