Séptimo día de paro de camioneros en Brasil por el aumento del diesel

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A pesar que Michel Temer ordenó a las Fuerzas Armadas terminar con la protesta de los camioneros, ayer hubo bloqueos en al menos 24 de los 27 estados brasileños, aunque el mandatario pronunció un mensaje por televisión donde prometió bajar 0,46 reales (0,14 dólares) el litro de diesel.

 

Al cumplirse el séptimo día de la medida de fuerza de camioneros, Brasil parece estar al borde del colapso con cientos de miles de vehículos estacionados en las carreteras o las banquinas. La suerte del gobierno de facto depende de la evolución de un conflicto de proporciones inéditas en las últimas décadas.

 

El gigante latinoamericano amaneció con más de 500 bloqueos totales o parciales a pesar de que las fuerzas federales intervinieron en algunos estados para escoltar camiones tanque destinados al abastecimiento de vehículos policiales, ambulancias, ómnibus y aviones.

 

Por lo pronto la participación militar y policial no alteró el cuadro de situación general. La ciudad de San Pablo, con poco menos de 11 millones de habitantes, continúa en estado de “emergencia” decretado por su alcalde Bruno Covas. Sitiada por los piquetes en las rutas federales y provinciales, la principal metrópoli suspendió la recolección de residuos y redujo la circulación de autobuses. La falta de nafta obligó a recortar las rondas policiales y se cancelaron viajes interurbanos en la estación de colectivos Tieté.

 

El congelamiento del precio del gasoil anunciado por Temer significa, en principio, entrar en colisión con el todo poderoso titular de Petrobras, Pedro Parente, acusado por el PT de colocar en la dirección de la empresa estatal a funcionarios ligados al poder financiero y las multinacionales petroleras. Igual acusación contra Parente realizó la Federación Unica de Petroleros que iniciará una huelga el miércoles.

 

El origen de la protesta fue el incremento de más del 50 por ciento del valor del diésel entre julio y mayo, período en el cual la inflación subió el 3 por ciento, los salarios menos que eso.

 

Si la situación en San Pablo es seria, en Río de Janeiro tal vez sea peor: ayer circuló el 13 por ciento de la flota de colectivos, pese a que los militares escoltaron algunos camiones tanque. Las ferias cariocas al aire libre tenían pocas frutas y verduras. Y las que había estaban caras: la docena de bananas se vendía a 15 reales (4,1 dólares) el 150 por ciento más cara que la semana pasada. En algunas playas se acabó el agua de coco.

 

Productores avícolas del estado de Espíritu Santo, limítrofe con Río, entregaron gallinas y huevos frente a la Asamblea Legislativa en lugar de sacrificarlos o para evitar que gallinas y pollos se devoren unos a otros, como ocurrió en algunas granjas por falta de raciones

 

Con el correr de los días el reclamo, que surgió como un lockout de empresas de transporte fue abrazado por decenas de miles de camioneros cuentapropistas. El problema luego tomó la forma de una crisis económica que más tarde se hizo política.

 

La presidencia de la República está vacante: Temer continúa en el cargo cumpliendo una función tan decorativa como los cuadros modernistas de Di Cavalcanti que adornan el Palacio del Planalto.

 

Ese hueco de poder alimenta especulaciones de todo tipo. Incluso las que avizoran la suspensión de las elecciones del 7 de octubre. De ser así la primera víctima tiene nombre: Luiz Inácio Lula da Silva, el precandidato favorito con el 31 por ciento de las intenciones de votos.

 

Michel Temer le habla al viento: sus órdenes son seguidas por nadie. El jueves por la noche firmó una “tregua” para que se despejen las rutas que el viernes tenían más puntos intransitables.

 

Lo repudian las fuerzas democráticas y progresistas víctimas del golpe y la ultraderecha enquistada entre los promotores de los bloqueos. El déficit de legitimidad de Temer no es menor que el de su gabinete dominado por ministros denunciados, y con pruebas, de corrupción.

 

El repliegue del presidente y la ingobernabilidad galopante se enmiendan con la militarización del régimen. Desde el viernes pasado las intervenciones de los uniformados están a la orden del día. De hecho, hubo declaraciones de generales, y del ministro de Seguridad Institucional. El jefe del Ejército, Eduardo Villas Boas dijo que su fuerza participará en la liberación de los caminos y aseguró que se respetará la Constitución.

 

El capitán retirado del ejército Jair Bolsonaro, fue el primer precandidato presidencial que respaldó a los transportistas. En una entrevista  publicadas ayer en el portal Poder 360, prometió que si es electo uno de cada tres ministros será miembro de las Fuerzas Armadas, incluso el responsable del área de Transporte.

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