Gira de Santaolalla. Desandando el camino

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Desandando el Camino. Adecuado título para un show que durante dos horas y media -29 canciones- desandará un elaborado repaso de sus cincuenta años de carrera: desde Arco Iris – banda pionera de la fusión de folclore, música latinoamericana y rock -, pasando por sus discos solistas -muchos de los cuales nunca tocó en vivo-, canciones de Bajofondo y varias de sus composiciones para bandas sonoras de películas y video juegos.

 

Para lograr semejante hazaña -pensando sobre todo en que sus canciones son muy distintas entre sí en el plano sonoro, conceptual y estilístico-, Santaolalla lidera un increíble quinteto de multiinstrumentistas: Javier Casalla (violín, viola, guitarra eléctrica, pincullo, armónica, voz), Barbara Palacios (guitalele, ukebass, guitarra, campanas tubulares, percusión, voz), Nicolás Rainone (contrabajo, chelo, bajo eléctrico, voz), Andrés Beeuwsaert (vibráfono, piano, órgano Hammond, clavecín, voz) y Pablo González (batería, timbales, percusión, voz). Una fabulosa variedad de instrumentos que logran unificarse por el gran talento de Santaolalla como arreglador y compositor llevando por buen camino este mágico viaje retrospectivo.

 

Una primera parte dedicada al repertorio de Arco Iris“Abre tu mente”“¿Quién es esa chica?” y una exquisita versión de “Y una flor”, pieza dedicada a los trovadores del medioevo, fueron el puntapié inicial. La primera sorpresa llegó con una brillante interpretación de “Camino”, del primer disco de Arco Iris. Con “Quiero llegar”, tema de una métrica estilo Medeski, Martin and Wood que finalizó con un punteo de rock progresivo de la mano de Santaolalla, generó la primera ovación de la noche.

 

Aquí, uno comienza a notar que cada canción atraviesa distintos estados durante su interpretación. Un claro ejemplo de esto es “Canción de cuna para un niño astronauta”, de corte jazzero y con aires de futura influencia al flaco Spinetta; dejando para el final un tema inédito que nunca grabó pero que siempre tocaba junto a Mercedes Sosa, “Río de Penas”.

 

La segunda parte estuvo dominada por un repertorio de mayor eclecticismo. “No existe fuerza”, dedicada a la Cacique Claudia Herrero, un claro llamado a una búsqueda de la integridad de nuestra cultura; seguida de la zamba “Detrás”, fueron dos puntos muy introspectivos del show. Luego se dio espacio a una selección de canciones más rockeras. “A solas”“Todo vale”, la extensa y alucinante “Paraíso Sideral” y el hitazo “Mañana campestre”. 

 

También habrá lugar para sus piezas instrumentales compuestas para cine y videojuegos. “Brokeback Mountain” -la música de Secreto en la montaña, film que le valiera el primero de sus dos premios Oscar-, Las of Us -su primera incursión en el mundo gammer- y “De Ushuaia a la Quiaca” -el histórico trabajo que produjera para León Gieco-.

 

Santaolalla sabe matizar un concierto largo -pero que pasa volando- interpretando 29 temas sin que eso se transformen en una peso para una audiencia que no dejó de prestarle atención a cada momento del show, jugando con la ruptura temporal de su composiciones y mezclando períodos tan dispares entre sí a lo largo de más de cincuenta años de carrera.

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